Las caracterĆsticas del marcador tumoral ideal
- Dr. Hugo Castro
- 29 jun 2020
- 15 Min. de lectura
Actualizado: 29 nov 2023
Dr. Hugo RaĆŗl Castro Salguero. MĆ©dico Internista, Oncólogo. HGE ā IGSS. Instituto Nacional de CancerologĆa INCAN. Grupo MĆ©dico Ćngeles.
En el Instituto de CancerologĆa de Guatemala (INCAN) en el aƱo 2005 se atendieron 51,131 consultas, se diagnosticaron 3,877 casos nuevos cĆ”ncer, de estos 2,223 terminaron en cirugĆas, 47,013 aplicaciones Rt y 1,444 aplicaciones Qt. Esto lleva un promedio de 18 casos nuevos diarios. En nuestro paĆs como en el resto del mundo se observan las mismas tendencias a nivel internacional como tercera causa de muerte, Ćŗnicamente despuĆ©s de las enfermedades infecciosas (SIDA y tuberculosis) y de las enfermedades cardiovasculares (diabetes, hipertensión), que son las llamadas enfermedades catastróficas. SegĆŗn las estimaciones de la Organización Mundial de Salud para el 2020, las enfermedades oncológicas habrĆ”n sobrepasado a las enfermedades cardiovasculares.
Por otro lado, se estima que hasta un tercio de las muertes en pacientes oncológicos, se deben a los diagnósticos tardĆos de los mĆ©dicos que atienden a los pacientes en las etapas iniciales del cĆ”ncer cuando es mĆ”s fĆ”cilmente tratable. Debido a esto se ha generado un enorme interĆ©s en los marcadores tumorales como ayuda en la detección temprana de la enfermedad.
Se utilizan para establecer el pronóstico, realizar seguimiento o comprobar la eficacia de un tratamiento.
Fue en 1960, cuando se describió la sub-unidad beta de la gonatropina coriónica humana (Ć-GCH), en una paciente que presentó un aborto y tres meses posterior hemorragia vaginal, con lo que se estableció el diagnóstico āmodernoā de enfermedad de trofoblasto.
En 1965 un grupo de mĆ©dicos estadounidenses sintetizó el antĆgeno carcinoembrionario en pacientes con cĆ”ncer de colon.
En la dĆ©cada de los ochenta siguió la sĆntesis de marcadores basados en glicoproteĆnas el CA-19.9 para cĆ”ncer de pĆ”ncreas, el CA-125 para cĆ”ncer de ovario, CA-15.3 para cĆ”ncer de mama, alfa-feto-proteina (AFP) para hepatocarcinomas y cĆ”ncer de testĆculo, finalmente a inicios de la dĆ©cada del noventa se popularizó el uso del antĆgeno prostĆ”tico especĆfico como diagnóstico del cĆ”ncer de próstata (Tabla 1).
Ahora el rumbo de la investigación se ha centralizado en el uso de la inmunohistoquĆmica y de tĆ©cnica de hibridación molecular para la identificación de antĆgenos tumorales como los receptores de estrógeno progesterona y Her-2/neu en cĆ”ncer de mama. Este artĆculo Ćŗnicamente revisarĆ” los marcadores sĆ©ricos.
Tabla 1. Marcadores tumorales comĆŗnmente utilizados

ĀæCómo probar una prueba? El valor clĆnico de un marcador dado depende de su utilidad clĆnica y de su especificidad y sensibilidad. En esta lĆnea, el uso de marcadores tumorales no sólo en el diagnóstico y monitarización de la enfermedad sino a nivel de factores pronóstico o de riesgo constituye cada vez mĆ”s un campo de desarrollo.
Hay algunas caracterĆsticas que se utilizan para evaluar la utilidad de un marcador tumoral, la sensibilidad se refiere a la capacidad de una prueba para detectar pacientes que actualmente presentan la enfermedad. Las muestras usadas para determinarla proceden de pacientes con cĆ”ncer. Por ejemplo, los pacientes con cĆ”ncer de próstata muestran elevación del APE.
La Especificidad: es la capacidad de una prueba para distinguir aquellos pacientes que no tienen cƔncer de aquellos que lo tienen. Todas las muestras utilizadas para determinar la especificidad suelen obtenerse de pacientes sanos y de pacientes con enfermedades no tumorales.
Un valor de especificidad del 100% identificarĆ” sólo pacientes con el tipo concreto de tumor y no otros con lesiones benignas o enfermedades no tumorales. Es decir el APE, Ćŗnicamente se encuentra elevado en pacientes con cĆ”ncer de próstata, y no en la hipertrofia prostĆ”tica benigna. Hasta ahora no existe el marcador sensible y especĆfico perfecto. Los que mĆ”s cerca llegan son la calcitonina en el raro cĆ”ncer medular de tiroides, el APE y la Ć-GCH.
Los antĆgenos oncofetales como AFP, los antĆgenos mucinosos (CA-15.3, CA-19.9, CA-125) tienen sensibilidad y especificidad variable. Finalmente las enzimas como la deshidrogenasa lĆ”ctica (DHL) tienen baja especificidad, como lo muestra su elevación en infartos cardiacos.
Las caracterĆsticas del marcador tumoral ideal son:
⢠Ser especĆfico para el tumor (no encontrar el APE elevado en cĆ”ncer renal) ⢠El nivel del marcador debe variar con el tamaƱo del tumor ⢠El nivel del marcador tumoral debe elevarse con la presencia de micrometĆ”stasis (no detectarse cuando la enfermedad es evidente macroscopicamente) ⢠Debe haber diferentes niveles entre pacientes enfermos e individuos sanos ⢠Barato, reproducible y seguro
ACE
El ACE (antĆgeno carcinoembrionario) es un complejo proteĆna-polisacĆ”rido hallado en carcinomas de colon, tracto intestinal, pĆ”ncreas, y en el hĆgado de fetos normales; tambiĆ©n podemos encontrar este marcador con valores positivos en fumadores intensos, en la cirrosis y en otras enfermedades malignas como cĆ”ncer de mama, vejiga, ovarios y cĆ©rvix. El descubrimiento del CEA sólo inició una intensa bĆŗsqueda de lo que se denominó en aquel momento los antĆgenos tumorales fetales o las proteĆnas carcino-embrionarias que derivaban del estudio de determinadas isoenzimas asociadas a los procesos glicolĆticos El ACE fue descrito por primera vez por Gold y Freedman en 1965, como un antĆgeno asociado a los tumores del sistema intestinal. Fue caracterizado como una glicoproteĆna con un peso molecular de 200 kDa. Para 1969, Thompson y col. desarrollaron un radioinmunoensayo (RIA) para determinar los bajos niveles de ACE en la sangre de pacientes enfermos. El RIA permitió detectar niveles elevados de este marcador pero fue una prueba con poca especificidad, ya que se consideró originalmente que el ACE era especĆfico de neoplasias del tracto digestivo, pero tambiĆ©n se encuentra aumentado en otros tumores malignos, y en algunas afecciones no malignas. El descubrimiento del CEA sólo inició una intensa bĆŗsqueda de lo que se denominó en aquel momento los antĆgenos tumorales fetales o las proteĆnas carcino-embrionarias que derivaban del estudio de determinadas isoenzimas asociadas a los procesos glicolĆticos. En la población sana, la concentración normal es menor a 5 ng/ml en un 99% de los individuos. La muestra a utilizar puede ser suero o plasma, conservable en refrigeración o congelación. Los valores de referencia son de 0-3,4 ng/ml para los no fumadores, o de 0-5,2 ng/ml para los fumadores.
Las guĆas de la Asociación Americana de OncologĆa no recomiendan su uso para detección temprana, diagnóstico, estadio, ni vigilancia, en pacientes con cĆ”ncer de colon. La medición preoperatoria elevada del ACE en un paciente diagnosticado de cĆ”ncer de colon sirve como seguimiento para detectar recaĆda falla al tratamiento. Si la determinación preoperatoria es normal no estĆ” indicado su determinación subsiguiente.
AFP
La AFP (alfa-fetoproteĆna) es una glicoproteĆna de cadena simple de 70 kDa, muy similar a la albĆŗmina, junto con la cual constituyen las principales proteĆnas en la circulación del feto. La producción primaria de AFP ocurre en el hĆgado fetal y saco vitelino, y se secreta a la circulación fetal alcanzando un mĆ”ximo a las 13 semanas, disminuyendo posteriormente en forma gradual hasta el nacimiento. A la edad de dos aƱos, apenas se detectan trazas de AFP en el individuo.
La AFP fue descrita en suero fetal por Bergstarnd y Czar en 1956, y fue asociada con tumores humanos por Tatarinov en 1964. Desde entonces se ha asociado la elevación de AFP con diversas enfermedades malignas, principalmente el carcinoma testicular no seminomatoso y el carcinoma hepatocelular primario. Las estadĆsticas recientes indican que mĆ”s del 70% de los pacientes con carcinoma hepatocelular primario tienen concentraciones elevadas de AFP en suero.
En cuanto a sus indicaciones en oncologĆa, la AFP tiene una sensibilidad de 30-80% en hepatocarcinomas, dependiendo de su estado. Diagnóstico: utilizando el criterio de nivel de sospecha y determinación secuencial. Ćtil en el 40 a 50% de los casos. Utilidad pronóstica: niveles arriba de 200ng/mL con sobrevida media de 16 meses contra los niveles inferiores (34 meses). En el cĆ”ncer testicular no seminomatoso la AFP posee una sensibilidad de 60-80%, y se utiliza en asociación a la subunidad beta de la gonadotropina coriónica. Sin embargo, la AFP no aumenta en seminomas.
Como prueba postoperatoria, un mes despuĆ©s de cirugĆa los niveles de AFP disminuyen considerablemente, lo cual indica buen pronóstico para el paciente. Sus aumentos indican, al igual que con otros marcadores, metĆ”stasis o recurrencias. La determinación de AFP puede realizarse en suero, plasma, o lĆquido amniótico. Los valores de referencia son de 0-15 ng/ml tanto para hombres como para mujeres, en suero. Durante los procesos de seguimiento, es recomendable utilizar siempre el mismo tipo de muestra.
La AFP tambiĆ©n posee utilidad en la detección precoz de enfermedades congĆ©nitas del tubo neural abierto, tales como anencefalia (falta de cerebro) y la espina bĆfida, algunas de las mĆ”s frecuentes. La AFP se encuentra elevada en un 99% en el lĆquido amniótico de los fetos con defectos abiertos del tubo neural, por lo que su determinación se utiliza para valorar embarazos de alto riesgo.
Beta-2-microglobulina (B2M):
los niveles de B2M se elevan con mieloma mĆŗltiple, leucemia linfocĆtica crónica (CLL) y algunos linfomas. TambiĆ©n los niveles pueden elevarse con algunas condiciones no cancerosas, como la insuficiencia renal (enfermedad del riñón). Los niveles normales por lo general estĆ”n por debajo de los 2.5 microgramos por mililitro (ug/mL). Un microgramo es la millonĆ©sima parte de un gramo. La B2M es Ćŗtil en ayudar a determinar el pronóstico (perspectiva de sobrevivir a la enfermedad por largo plazo) en algunos de estos cĆ”nceres. Los pacientes con niveles mĆ”s altos de B2M por lo general tienen un pronóstico mĆ”s pobre.
CA 15-3
Se usa principalmente para la observación de pacientes con cĆ”ncer del seno. Los niveles elevados en la sangre se reportan en menos del 10% de los pacientes con una etapa temprana de la enfermedad, mientras que se detectan en alrededor de 70% de aquĆ©llos con un estado avanzado de la misma. Los niveles por lo general bajan enseguida de que el tratamiento comienza a surtir efecto, aunque pueden subir durante las primeras semanas tras su inicio, como consecuencia de las cĆ©lulas cancerosas que mueren diseminando su contenido en el torrente sanguĆneo.
El nivel normal por lo general es menor a 25 U/mL (unidades/mililitro), dependiendo del laboratorio. Pero las mujeres que no tienen cƔncer, algunas veces pueden presentar niveles tan altos como de 100 U/mL. Los niveles de este marcador pueden tambiƩn ser mƔs elevados en otros cƔnceres y en algunas condiciones no cancerosas, como tumores benignos del seno y hepatitis.
CA 125
Es el marcador tumoral estÔndar que se usa para observar a las mujeres durante o después del tratamiento para el cÔncer epitelial de los ovarios (el tipo de cÔncer ovÔrico mÔs común). Los niveles normales en la sangre normalmente son menores de 30 a 35 U/mL. MÔs del 90% de los pacientes tienen niveles elevados de CA 125 cuando el cÔncer estÔ avanzado.
Tabla 2. CaracterĆsticas demogrĆ”ficas de 9 pacientes diagnosticadas de coriocarcinoma por Ć-HCG falsamente elevadas

Los niveles también son elevados en alrededor de la mitad de las mujeres cuya enfermedad aún se encuentra confinada al ovario, por lo que se estÔ estudiando el CA 125 como prueba de detección.
El problema con su uso como prueba de detección es que aĆŗn dejarĆa de detectar muchos cĆ”nceres en estado inicial, y por otro lado, otras condiciones distintas al cĆ”ncer ovĆ”rico pueden generar niveles elevados de CA 125. Por ejemplo, tambiĆ©n es elevado en mujeres con fibroides uterinos o endometriosis (tener cĆ©lulas uterinas en lugares anormales), asĆ como tambiĆ©n en hombres y mujeres con cĆ”ncer pulmonar y personas que han padecido de cĆ”ncer previamente. Debido a que el cĆ”ncer ovĆ”rico es una enfermedad relativamente no frecuente, la prueba es mĆ”s propensa a resultar elevada debido a alguna otra causa que el cĆ”ncer ovĆ”rico.
CA 19-9
Fue originalmente creada para detectar el cÔncer colorrectal, es mÔs sensible al cÔncer del pÔncreas. Por lo general no detectarÔ fÔcilmente la enfermedad, por lo que no se usa como una prueba para la detección. Pero en la actualidad, se considera el mejor marcador tumoral para observar a los pacientes con cÔncer del pÔncreas.
Los niveles normales de CA 19-9 en la sangre estÔn por debajo de 37 U/mL. Un nivel elevado de CA 19-9 en un paciente con un diagnóstico reciente implica que tiene la enfermedad en estado avanzado.
El CA 19-9 tambiĆ©n puede usarse para el monitoreo o seguimiento del cĆ”ncer colorrectal, pero al ser menos sensible que la prueba CEA, la mayorĆa de las organizaciones mĆ©dicas recomiendan mejor la prueba CEA al monitorear dicha enfermedad.
El CA 19-9 puede también ser elevado en otras formas del cÔncer del tracto digestivo, especialmente el cÔncer de los conductos biliares, y en algunas condiciones no cancerosas como pancreatitis (inflamación del pÔncreas).
Calcitonina
Esta es una hormona producida por ciertas cƩlulas (cƩlulas C parafoliculares) en la glƔndula tiroides, que ayuda a regular los niveles de calcio en la sangre. En el cƔncer de las cƩlulas C parafoliculares, llamado carcinoma medular de la tiroides (MTD por sus siglas en inglƩs), los niveles de esta hormona estƔn elevados.
Este es uno de los marcadores tumorales poco comunes que pueden usarse para ayudar a detectar el cÔncer en etapa inicial. Debido a que el MTC por lo general se hereda, se puede medir la calcitonina en la sangre en los familiares que estÔn en riesgo para detectar el cÔncer en sus etapas mÔs iniciales. Otros tipos de cÔncer, particularmente los tumores cancerosos del pulmón, pueden también generar niveles elevados de calcitonina, pero la medición de su nivel en la sangre no se utiliza por lo general como seguimiento de estos tipos de cÔncer.
Gonadotropina coriónica humana (HCG, por sus siglas en inglés)
Los niveles sanguĆneos de la HCG (tambiĆ©n conocida como beta-HCG) son elevados en pacientes con ciertos tipos de cĆ”ncer testicular y ovĆ”rico (tumores de las cĆ©lulas germinales), asĆ como con neoplasia trofoblĆ”stica del embarazo, principalmente el coriocarcinoma. TambiĆ©n se encuentran elevados en algunos hombres con ciertos cĆ”nceres en la parte media del tórax (mediastino), que se originan en las mismas cĆ©lulas que el cĆ”ncer de los testĆculos (neoplasmas de las cĆ©lulas germinales mediastinales). Los niveles de HCG son Ćŗtiles para diagnosticar estas condiciones y pueden seguirse durante el tratamiento para monitorear su efectividad. TambiĆ©n es Ćŗtil en detectar la recurrencia de cĆ”ncer una vez que haya terminado el tratamiento.
La GCH estĆ” conformada por 2 sub-unidades Alfa (15, daltons) y Beta (22,000 daltons). La sub unidad Alfa es idĆ©ntica a la sub unidad Alfa de FSH, LH y TSH. En la facultad de medicina aprendimos que la sub Beta es especĆfica de la GCH y prĆ”cticamente puede ser medida sin reacción cruzada con otras hormonas. Pero esto no es completamente cierto. Se ha demostrado un grupo de pacientes quienes por distintos motivos ha tenido que medirse su actividad B-GCH, encontrĆ”ndose valores elevados por un mĆ©todo de laboratorio, siendo llevadas a legrados, histerectomĆas aplicación de quimioterapia. El ejemplo mĆ”s ilustrativo, se refiere al caso de una paciente de 23 aƱos, que presentó irregularidad menstrual, se le determinó la Ć-GCH, encontrando un valor de 251 IU/L por mĆ©todo AXSYM. Se practicó un USG pĆ©lvico y laparatomĆa diagnóstica que fueron normales. Se consideró que la paciente tenĆa actividad de la enfermedad y se administró metrotexate y actinomicina D, por once meses. Los niveles de Ć-HCG fueron entre 232 ā 300 IU/mL.
Se aplicó un nuevo esquema de quimioterapia, sin respuesta. La paciente fue llevada a histerectomĆa abdominal y salpingo oforectomĆa bilateral, sin encontrar enfermedad macroscópica.
Se realizó tomografĆa por emisión de positrones y se demostró una lesión sospechosa en el pulmón derecho, se efectuó toracoscopĆa y se obtuvo una biopsia que no demostró actividad tumoral. En total la Ć-HCG se midió cuarenta y cuatro veces demostrando valores elevados, hasta que se terminó el reactivo utilizado y se utilizó uno de otra marca, encontrĆ”ndose valores normales. El caso anterior llevó a una demanda de 14 millones de dólares.
Se han documentado varios casos con el mismo comportamiento que se resumen en la tabla 2.
Antes se pensaba que un anticuerpo era especĆfico de un antĆgeno, sin embargo hay un grupo de anticuerpos que tienen la facultad de reaccionar contra mĆŗltiples antĆgenos. Las sustancias que pueden reaccionar con los diferentes marcadores tumorales se presentan en la tabla 3.
Tabla 3. Anticuerpos cruzados que reaccionan con anticuerpos heterófilos.

Interpretación de los valores de â-HCG
Cualquier exceso de â-HCG no atribuible a un embarazo actual o recién finalizado debe interpretarse como debido a actividad tumoral sea trofoblÔstica, por un teratoma maligno u otro tipo de cÔncer. En opinión de Bagshawe y cols. (95) la frecuencia de elevaciones de la â-HCG no debida a tumores trofoblÔsticos es menor del 10% y las tasas por lo general inferiores a 100 IU/l.
Los estudios realizados in vitro e in vivo sugieren que una cĆ©lula tumoral trofoblĆ”stica produce diariamente 10-4-10-5 IU hCG. De ahĆ que cuando no se detecta Ć¢-HCG en plasma todavĆa puedan quedar entre 10.000 y 100.000 cĆ©lulas viables que justifican ārecaĆdasā tras una aparente remisión y enfatiza la necesidad de contar con tres determinaciones negativas separadas por una semana antes de pasar a medir la hormona mensualmente.
ā Los criterios para considerar anormal la curva de Ć¢-HCG son: ā Elevación = al 10% respecto a la cifra precedente. ā Estabilización de la curva: descenso menor del 10% de 3 valores separados entre sĆ por 1 semana. ā Cifra > 20.000 mIU/ml a las 4 semanas postevacuación.
PSA (AntĆgeno Carcinoembrionario)
El adenocarcinoma de próstata representa un nĆŗmero apreciable de procesos malignos en varones de mĆ”s de 50 aƱos y su incidencia aumenta cada dĆ©cada, con unos 122.000 nuevos casos al aƱo en EUA. Su etiologĆa es desconocida, pero se han implicado a las hormonas masculinas en el proceso. Otro tipo de cĆ”ncer de la próstata es el sarcoma, pero este tipo de cĆ”ncer es bastante raro y generalmente afecta niƱos. En cuanto a la histologĆa del cĆ”ncer prostĆ”tico maligno habitual es glandular y no difiere de la configuración histológica de la próstata normal. Los criterios histológicos de diagnóstico son la presencia de grandes nucleolos en la mitosis, y la invasión tanto del estroma como de los linfĆ”ticos perineurales.
PSA es el mejor método de detección temprana. PSA fracción libre es de utilidad en discriminar enfermedad benigna de maligna: (a mayor fracción libre menos posibilidad de cÔncer). Puede tener un rol importante también en insistir en la posibilidad de cÔncer aún con biopsias negativas y tacto rectal positivo en aquellos pacientes entre 4 y 10ng/mL

Conclusiones:
Los marcadores tumorales son sustancias que pueden frecuentemente detectarse en cantidades superiores a las normales en la sangre, orina, o en los tejidos de algunos pacientes con ciertos tipos de cƔncer. Los marcadores tumorales pueden ser producidos por el propio tumor o por el organismo en respuesta a la presencia del cƔncer o de algunas situaciones benignas no cancerosas.
La determinación de los marcadores tumorales puede ser de utilidad en la detección y diagnóstico de algunos tipos de cÔncer, cuando se combina con otras pruebas diagnósticas. Sin embargo la determinación de los marcadores tumorales por si sola no es suficiente para diagnosticar el cÔncer debido a que:
ā los marcadores pueden estar elevados en pacientes con procesos benignos, ā los marcadores tumorales no estĆ”n elevados en todos los pacientes con cĆ”ncer, especialmente en los estadios tempranos, ā muchos de los marcadores tumorales no son especĆficos de un determinado tipo de cĆ”ncer; los niveles de un marcador tumoral pueden estar elevados por mĆ”s de un tipo de cĆ”ncer.
AdemÔs de su valor en el diagnóstico del cÔncer, algunos marcadores tumorales se miden antes de iniciar el tratamiento como herramienta para la elección y planificación del tratamiento.
En algunos tipos de cÔncer el nivel de los marcadores puede reflejar la extensión de la enfermedad. La medida de los marcadores durante el tratamiento puede ser de gran utilidad para poder monitorizar la respuesta del paciente al mismo: un descenso o retorno a los niveles normales pueden indicar que el tumor ha respondido favorablemente a la terapia; si el marcador se eleva puede indicar que el cÔncer estÔ creciendo. Finalmente la determinación de marcadores puede ser utilizada después del tratamiento como parte del seguimiento, para detectar la recidiva.
La existencia de una prueba analĆtica capaz de detectar certeramente las metĆ”stasis serĆa de gran utilidad en el seguimiento de pacientes asintomĆ”ticos. Como todos los test de cribado, estas pruebas analĆticas serĆan vĆ”lidas Ćŗnicamente si su sensibilidad y especificidad, asĆ como la incidencia del acontecimiento que predicen fuesen relativamente altas.
Algunos marcadores de este tipo han sido postulados como adecuados para este fin en el cĆ”ncer de mama; aquĆ se incluyen molĆ©culas que se elevan de forma no especĆfica con cualquier proceso inflamatorio (los llamados reactivos de fase aguda), sustancias que se elevan en el contexto de anomalĆas de órganos concretos (por ejemplo: enzimas de función hepĆ”tica, enzimas y proteĆnas óseas), y marcadores tumorales relativamente especĆficos como el CEA y el CA15.3.






