• Dr. Hugo Castro

¿Por qué fumamos?

Los efectos nocivos del tabaco fueron denunciados intuitivamente por el rey Jaime I de Inglaterra, en 1604. En 1761, John Hill observó la asociación entre el cáncer nasal y la aspiración de tabaco, poco tiempo después del descubrimiento de América y muchos años antes que se firmara la independencia mexicana.

El descubrimiento de un método de curado de las hojas de tabaco, la aparición del tabaco rubio y la mecanización que posibilita la elaboración de cigarrillos manufacturados facilitaron el consumo de tabaco. Paralelamente al desarrollo de la industria tabacalera, empezó a aumentar, de forma meteórica, la incidencia de ciertas enfermedades como el cáncer de pulmón, boca, esófago y vejiga urinaria, sin mencionar los ataques cardíacos y los derrames cerebrales (¡y todos sabemos que después de un derrame cerebral la vida no es la misma para nadie!), por todo lo anterior se considera que el 30% de todas las muertes occidentales son atribuibles, en mayor o menor medida, al consumo de tabaco. Si tomamos en cuenta que el año pasado se calcula que murieron 52 millones de personas, llegamos al número aterrador de 15 millones de personas fallecidas por el consumir cigarrillos, un número cercano al de habitantes del distrito federal.




El inicio del consumo de tabaco suele producirse en la adolescencia y comienzo de la vida adulta. De forma general, más de la mitad de los individuos que llegan a fumar lo hacen antes de los 18 años de edad.

Se han aislado más de 4000 componentes del humo de tabaco, de los cuales unos 2500 proceden del propio tabaco y el resto está formado por aditivos, pesticidas y otros compuestos orgánicos y metálicos.

Sabía usted que cuando se inhala el humo del tabaco, la temperatura que alcanza llega a los 950 °C, (recuerde que el agua hierve a los 100°C), sin embargo, hay diferencia entre lo que la persona entra a sus pulmones, que es el principal factor de riesgo para desarrollar cáncer, y el humo que procede de la combustión del cigarrillo, entre bocanada y bocanada, dando origen a la mayor contaminación ambiental y la exposición de fumadores pasivos.

Los fumadores pasivos son aquellas personas que sin fumar están expuestas al humo del cigarrillo. Por ejemplo, aquellas mujeres que van manejando su coche, cuando van a traer sus hijos al colegio, o en los centros nocturnos y lo que es más irónico es los eventos deportivos.

¿Pero por qué fumamos?Esta es una pregunta que merece más atención, por simple que pueda parecer, la situación es más compleja.

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